Tratar de pensar en profundo, en una de las pocas cosas profundas del mundo.
Una cruz. Qué genera? Qué es? Quién es? Qué mueve? Qué conmueve de una cruz?
Genera sentimientos encontrados, genera apropiación de la vida propia.
Rechazo y aceptación, ironía y contradicción, coherencia y desahogo, vida y muerte.
Genera revisión y proyección.
La cruz es entonces un gran símbolo de contradicción, entre humanidad y divinidad. Al menos para quienes entendemos que la cruz da muerte y mucha mas vida. Revisar lo que uno es, revisar lo que piensa, cree, quiere, vive, reflexiona, ora, odia, siente, camina, hace. La aceptación de la totalidad de los factores que componen nuestra vida, eso es la cruz. La cruz no es otra cosa que la apropiación de la propia vida.
La risa y la lágrima, el dolor y la felicidad se conjugan en un mismo madero. Cada partícula, cada astilla, cada capa de barniz, todo es vida, todo es muerte. Todo es LA vida, con mayúsculas.
Pero para la vida de este jóven, probablemente la cruz sea mucho mas que eso.
La cruz no es tan simple como lo propio. Suponiendo que esto es siempre simple. Suponiendo dije. No es tan simple como eso. Cuando una cruz ha sido interpelada con la cruz mas llena de sentido de la historia de la humanidad, se convierte en una cruz que vive y muere, que se quiebra y se fortalece a la luz de alguien. Cuando mi cruz se encuentra interpelada por aquella cruz todo cobra sentido. Todo cobra pasión en la pasión mas apasionada. En la cruz que se muere de pasión, que se muere de amor. Todo cobra sentido. Sin creer en la magia, todo parece lleno de destellos, hasta en los momentos mas crudos. Cualquiera podrá decir que estas palabras son dignas de quien no ha sufrido. En mi defensa solo puedo apropiarme de las palabras de un viejo escritor para decir que tengo por bien sufrido lo sufrido, tengo por bien llorado lo llorado, pero despues de todo he comprendido. Cortemos ahí. Después de todo he comprendido, que esta cruz le da sentido pleno a mi vida. Que esta cruz que es mía es mi vida. Que la plenitud alcanza lo que nada alcanza, porque justamente es plenitud verdadera. Después de todo he comprendido, que no soy esclavo de mi cruz, que la llevo con alegría, que la amo con profundidad. Despues de todo he aprendido a ser humano. Después de todo he comprendido que la interpelación de cruces, en el cruce de la vida con las otras, le ha ido dando forma a esta rústica vida que ha pasado a llamarse cruz. Lo rústico no siempre es comprendido, no siempre es estéticamente bello, no siempre es aceptado, no siempre es amado. Pero lo rústico es típico, tiene el sello único e irreproducible del escultor. Que con empeño y sudor ha logrado cierta forma, que tal vez no sea la mejor, pero que en definitiva es suya y eso es suficiente para abrazar la obra.
[Hablar de amor sin nombrar al amor es hablar de Cristo sin nombrar a Cristo]
miércoles, 1 de septiembre de 2010
sentite maaaal!
http://www.mdzol.com/mdz/nota/234423-abel-suena-con-ser-abogado-mientras-revuelve-la-basura/
me limito a copiar y pegar un fragmento...
Abel Zamora ha sentido necesidad de agradecer la ayuda que está recibiendo. Hace unos días, escribió una carta y, para finalizar la nota, dejaremos a consideración del lector algunos de sus párrafos más sobresalientes.
“Sr. o Sra Padrino o Madrina: Me dirijo a Ud. con el fin de agradecerle la ayuda económica que sirve para poder continuar con mis estudios universitarios ya que mis condiciones y las de mi familia no son muy buenas. Mis padres son mayores, tienen 77 y 69 años y junto con mi hermana somos los únicos que podemos trabajar. Para tratar de que en mi casa no falta nada como ellos solían hacer, por desgracia el único trabajo que podemos realizar, por mis tiempos en la facultad y por las tareas que hace mi hermana en casa, es en el basural con el resto de mis hermanos y familiares.
“Con lo que trabajo no puedo darme el lujo de pensar en comprarme ropa o algo parecido, porque siempre falta algo en mi casa. Además necesito recargar el abono cada 15 días y llevar plata para fotocopias aunque no siempre tengo… Muchas situaciones me dan bronca, porque hay chicos que no deben realizar ningún tipo de esfuerzo para estudiar y sin embargo lo desaprovechan, no les importa el esfuerzo de sus padres. A mí me gustaría estar en su lugar, me gustaría dormir un poco más, me gustaría que mi papá me lleve a la facultad, me gustaría comer allá como ellos y no tener que venir en el micro pensando siempre en ir a mi casa para ir a trabajar.
“Sé que no soy el único con estos problemas, por eso a pesar de todo le doy las gracias a Dios, sobre todo por haber hecho a mis padres unos seres únicos, con una salud excelente. Ellos quizás no hayan podido darme cosas materiales pero me dieron cosas más importantes, me dieron amor, cariño y felicidad. Me enseñaron a respetar, a ser honrado, justo y hablar con verdad. Me demostraron que si bien el dinero es algo necesario, no es sinónimo de felicidad ya que la mayoría de las cosas o mejor dicho las más importantes no se compran ni se venden.
“Para ellos y para muchos de mis sobrinos e incluso vecinos del barrio soy un ejemplo y esa presión se siente, trato de hacer todo bien y lo mejor posible para no defraudar a nadie. No me importa el frío de las mañanas, trato de seguir siempre para adelante y no bajar los brazos nunca. Como me decía un profesor ‘las lagrimas se acaban, el sudor se seca, el dolor se va y solo queda la satisfacción de haberlo logrado’.
“Son muchas las frases que a diario tengo en mi mente y trato de que así sea para seguir día a día... Tropiezo y tropiezo muchas veces, sin embargo me levanto, para mí no todo es blanco o negro, también hay grises. No tengo miedo a equivocarme ya que acepto los errores, lo que me hace muy feliz cada día es saber que estoy haciendo lo correcto, como dice Diego, soñá que podés y podrás”.
“A mí, nunca me gustó que me regalaran nada, lo que he conseguido ha sido en base a mi esfuerzo y sacrificio, por lo cual no me molestaría realizar algún tipo de prestación o trabajo, en fin a cambio de su ayuda, así que desde ya muchísimas gracias”.
Atentamente, Abel Zamora, El Borbollón, Las Heras.
me limito a copiar y pegar un fragmento...
Abel Zamora ha sentido necesidad de agradecer la ayuda que está recibiendo. Hace unos días, escribió una carta y, para finalizar la nota, dejaremos a consideración del lector algunos de sus párrafos más sobresalientes.
“Sr. o Sra Padrino o Madrina: Me dirijo a Ud. con el fin de agradecerle la ayuda económica que sirve para poder continuar con mis estudios universitarios ya que mis condiciones y las de mi familia no son muy buenas. Mis padres son mayores, tienen 77 y 69 años y junto con mi hermana somos los únicos que podemos trabajar. Para tratar de que en mi casa no falta nada como ellos solían hacer, por desgracia el único trabajo que podemos realizar, por mis tiempos en la facultad y por las tareas que hace mi hermana en casa, es en el basural con el resto de mis hermanos y familiares.
“Con lo que trabajo no puedo darme el lujo de pensar en comprarme ropa o algo parecido, porque siempre falta algo en mi casa. Además necesito recargar el abono cada 15 días y llevar plata para fotocopias aunque no siempre tengo… Muchas situaciones me dan bronca, porque hay chicos que no deben realizar ningún tipo de esfuerzo para estudiar y sin embargo lo desaprovechan, no les importa el esfuerzo de sus padres. A mí me gustaría estar en su lugar, me gustaría dormir un poco más, me gustaría que mi papá me lleve a la facultad, me gustaría comer allá como ellos y no tener que venir en el micro pensando siempre en ir a mi casa para ir a trabajar.
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“Para ellos y para muchos de mis sobrinos e incluso vecinos del barrio soy un ejemplo y esa presión se siente, trato de hacer todo bien y lo mejor posible para no defraudar a nadie. No me importa el frío de las mañanas, trato de seguir siempre para adelante y no bajar los brazos nunca. Como me decía un profesor ‘las lagrimas se acaban, el sudor se seca, el dolor se va y solo queda la satisfacción de haberlo logrado’.
“Son muchas las frases que a diario tengo en mi mente y trato de que así sea para seguir día a día... Tropiezo y tropiezo muchas veces, sin embargo me levanto, para mí no todo es blanco o negro, también hay grises. No tengo miedo a equivocarme ya que acepto los errores, lo que me hace muy feliz cada día es saber que estoy haciendo lo correcto, como dice Diego, soñá que podés y podrás”.
“A mí, nunca me gustó que me regalaran nada, lo que he conseguido ha sido en base a mi esfuerzo y sacrificio, por lo cual no me molestaría realizar algún tipo de prestación o trabajo, en fin a cambio de su ayuda, así que desde ya muchísimas gracias”.
Atentamente, Abel Zamora, El Borbollón, Las Heras.
Auch!
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